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Movimiento bertsolarístico Historia Las menciones más antiguas

Las menciones más antiguas

Toda la información anterior prueba la existencia de bertsos, cantares y elegías, pero hasta 1452 no aparecerán las primeras evidencias indiscutibles sobre la presencia social de la tradición oral improvisada. El Fuero de Vizcaya recoge en dos ocasiones menciones directas a las mujeres improvisadoras del Señorio:

Título 35. Ley 6. “En qué manera se puede hacer llanto y poner luto por los difuntos... Ordenaron, y establecían por ley, que de aquí adelante cuando quiera que alguno muere en Vizcaya [...] no sea osado de hacer llanto alguno mesándose los cabellos, ni rasgándose la cara, ni descubriendo la cabeza, ni haga llantos cantando, ni tomen luto de marraga, so pena de mil maravedíes a cada uno que lo contrario hiciere por cada vez.”

Título 8. Ley 1. “... y sobre mujeres, que son conocidas por desvergonzadas, y revolvedoras de vecindades, y ponen coplas, y cantares a manera de libelo infamatorio (que el Fuero llama profazadas).

Un siglo más tarde, en 1545, el Concilio de Trento se sumó al ataque sálico de los Fueros vizcaínos: La frase “mulieres taceant in Ecclesia” (callen las mujeres en la Iglesia) pronunciada por San Pablo tuvo una reacción inmediata en el panorama del País Vasco.

Ese mismo año nació la literatura vasca: Bernart Etchepare escribió en 1545 Lingua Vasconum Primitiae, el primer libro en eusquera. La obra presenta varios cantos y bertsos; es obvio pensar que aquel se trató del primer acercamiento de la oralidad al lenguaje escrito. Joan Lazarraga se aproximó más en 1567; cien páginas que relatan cuentos bucólicos, cantos épicos y bertsos de amor, sin imaginar que su obra vería la luz en 2004.

Queda claro que es difícil divisar la realidad histórica de la oralidad. Sin embargo, basta saber que existió, puesto que hasta la aparición del magnetófono en las vidas de los bertsolaris, los bertsos transmitidos de generación en generación, permaneciendo en la memoria popular durante lustros, no se declaran muy fidedignos a sus originales. Una de las actuaciones más antiguas que guarda la memoria de este pueblo se sitúa nada más y nada menos que en 1801.

Prehistoria aurreko atala hurrengo atala La primera actuación

Toda la información anterior prueba la existencia de bertsos, cantares y elegías, pero hasta 1452 no aparecerán las primeras evidencias indiscutibles sobre la presencia social de la tradición oral improvisada.
Es difícil divisar la realidad histórica de la oralidad.
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