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Movimiento bertsolarístico Historia Prehistoria

Prehistoria

La muestra más antigua que se conoce del bertsolarismo improvisado actual data de principios del siglo XIX, si bien se puede asegurar que el fenómeno de la improvisación se remonta a épocas prehistóricas. Al fin y al cabo, el homo sapiens ha vivido el 95% de su existencia sin saber lo que es escribir. Según expertos historiadores, la tradición oral nació hace aproximadamente 10.000 años: “La evolución del ser humano tiene cuatro etapas: cazador, pastor, labrador y ferrón. Se puede afirmar que el bertsolari se afinca en la época pastoril y que refleja un mundo anterior a los clásicos.”

Desde entonces hasta el siglo XV, las profazadoras (mujeres que profazaban y deambulaban de pueblo en pueblo) y los juglares épicos (cantantes de hazañas bélicas y cantares épicos) son, junto a las plañideras, los embajadores principales de la oralidad. Prueba de ello, el historiador árabe Al-Makari menciona a las esclavas vascas en el siglo IX de la siguiente manera: “se diferencian claramente por su elegancia, sus excelentes voces, su educación y cultura.

Esteban Garibay (1533-1599) identificó el siglo XIV como el siglo de las “mujeres improvisadoras” y recogió los acontecimientos más destacados por la tradición oral durante los dos siglos anteriores. Junto a su obra, destacan otra joyas del tesoro de la oralidad, tales como: Los bertsos a la muerte de Milia de Lastur (principios del siglo XV), el canto de Aramayona (1443), el cantar del hijo de Berdabio, el canto de Urrexola (1434-1449), coplas y coplas sin fecha exacta, etc.

Por tanto, Garibay, Zaldibia e Isasti fueron los primeros historiadores que se encargaron de recoger los cantos guardados por la transmisión oral hasta el siglo XVI. Algunos son cantos épicos, otros son elegías o cantos a los parientes o amigos fallecidos (violentamente, en general). Entre estos últimos destaca Berterretxen Kantoria, puesto que a pesar de situarse en 1440, no se tendrá constancia escrita de estos bertsos hasta 1870 gracias al folclorista Salaberry.

De acuerdo con los estudios realizados, los resultados obtenidos demuestran que la kopla era una métrica vigente en la Edad Media. De ronda o no, el hermano menor del bertso no faltó en festividades y fiestas de todo Euskal Herria (y sobre todo Bizkaia). Aunque muchas de las koplas no fueran improvisadas, los estribillos dieron paso a la improvisación, del mismo modo que persiste actualmente. En cualquier caso, la oralidad ha alterado sustancialmente el contenido de las koplas populares de hoy día, por lo que resulta difícil establecer la base de su origen.

aurreko atala hurrengo atala
 
Según expertos historiadores, la tradición oral nació hace aproximadamente 10.000 años. Se puede afirmar que el bertsolari se afinca en la época pastoril y que refleja un mundo anterior a los clásicos.
Por tanto, Garibay, Zaldibia e Isasti fueron los primeros historiadores que se encargaron de recoger los cantos guardados por la transmisión oral hasta el siglo XVI.
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