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Movimiento bertsolarístico Historia De la taberna al escenario

De la taberna al escenario

Además de los paulatinos juegos florales, el ecosistema más común para el bertsolarismo improvisado eran las sidrerías, las tabernas y las posadas. El bertsolari es un bufón sin estudios, un borracho que embriaga las risas de la gente. Fue así como conoció el bertsolarismo Basarri (1913-1999) el bertsolarismo en la taberna de sus padres. Al igual que muchos otros, pensó que el bertsolarismo no podía permanecer a la sombra de las tasca. Sin embargo, antes que él, Kepa Enbeita (1878-1942) y Pedro Otaño (1857-1910) ya habían impregnado de dignidad el arte improvisatorio vasco. La corrección de los bertsos escritos de Otaño y su idoneidad, así como el carácter abierto de Enbeita y su modo de plantear los temas impuestos serán la base de un nuevo tipo de bertsolarismo.

Por tanto, queriendo cambiar la realidad, Jose Aristimuño “Aitzol” (1896-1936), Manuel Lekuona, Juan Jose Makazaga, Basarri y muchos otros (hay que tomar en cuenta la creación del grupo Euskaltzaleak) iniciaron un movimiento cuyo primer fruto fue la primera edición del Campeonato de Bertsolaris de Euskal Herria. Era el primer paso hacia la profesionalización del bertsolarismo, un intento para sacar el bertso de la taberna a la calle, a la plaza, frontón, teatro, cine o iglesia.

El campeonato cambió muchas cosas:

El indicador de temas: los temas hasta entonces realistas pasaron a ser ficción. Ficción próxima a la realidad, claro. Según los bertsolaris de aquel entonces, los indicadores y conductores de temas debían ser bertsolaris, puesto que por ejemplo, los temas al principio se tenían que dar en bertsos. Aitzol fue el primero en hacerlo.

La organización: algún grupo o asociación debía hacerse cargo de la organización del campeonato. En 1935 solo participaron algunos bertsolaris concretos, pero a partir de este campeonato será indispensable la colaboración de ciertos grupos.

El jurado: si el trabajo del jurado en las pujas dialécticas se hacía difícil (es decir, escoger uno entre dos), un campeonato que reúne muchos más bertsolaris tendrá que desarrollar un sistema mucho más complejo para juzgar los bertsos.

Por otra parte, cabe mencionar que las actuaciones del campeonato redujeron considerablemente la duración de las actuaciones en sidrerías y tabernas, además de crear una infraestructura general. Junto a los bertsolaris nombrados, Uztapide, Balendin Enbeita y Lazkao Txiki forman parte de esta nueva iniciativa.

La profesionalización ganó junto a Basarri el campeonato de 1935 y las pujas de sidrería y Txirrita se tuvieron que conformar con un quinto puesto. Un año más tarde, sin embargo, Txirrita vistió la txapela de Euskal Herria, aunque uno de los jueces reveló a Uztapide que él debía haber ganado el campeonato; Txirrita, no obstante, estaba a punto de morir. Si hubiese habido campeonato en 1937 Uztapide habría sido campeón, siempre y cuando Basarri no hubiera participado y Franco no hubiera irrumpido en la península con la Guerra Civil.

Desafortunadamente, la Guerra Civil estalló al poco de morir Txirrita, sin hijos que mandar al frente.

Entre los años 1940-1950 la censura castigó severamente toda expresión como el bertsolarismo bajo la dictadura del Caudillo Francisco Franco (1892-1975). Los castigos y las multas estaban al orden del día: la palabra “política” no se podía ni pronunciar. Por tanto, el carácter reivindicativo y cronista del bertsolarismo se vio duramente censurado. El bertsolaria “debe saber andar en una escalera de cristal”. En la oscuridad, en la clandestinidad, la pareja de Uztapide y Basarri recorrió todas las plazas que pudo, no sin dificultad.


Reivindicaciones e innovaciones aurreko atala hurrengo atala El bertsolarismo social

Los bertsos escritos obtendrán un papel fundamental para la divulgación de reivindicaciones.
Los temas hasta entonces realistas pasaron a ser ficción.
Entre los años 1940-1950 la censura castigó severamente toda expresión como el bertsolarismo bajo la dictadura del Caudillo Francisco Franco.
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