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I. REALIDAD SOCIOCULTURAL DEL BERTSOLARISMO ACTUAL
II. EQUILIBRIOS Y RETOS DEL BERTSOLARISMO. CLAVES DE UNA VIVENCIA CREATIVA DE LA TRADICIÓN
III. EL PROCESO DE CREACIÓN DEL BERTSO IMPROVISADO 2. Estrategia principal en la elaboración del bertso improvisado 3. La controversia, alma del bertsolarismo improvisado
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El bertso
improvisado es, ante todo y tal como su nombre indica, un acto de improvisación.
Improvisar,
es un verbo cuya faceta peyorativa se recalca una y mil veces en la sociedad
actual. Improvisar es hoy en día la salida última de quien
no ha sido capaz de planificar y elaborar lo planificado. Improvisar es
un sálvese quien pueda de última hora, cuyo
resultado es siempre algo imperfecto y perecedero. El carácter
positivo de improvisar aflora sólo en cuanto se refiere
a tal o cual deportista genial que ha sido capaz de improvisar una jugada
o un golpeo de balón, o tal o cual técnico que ha sabido
solucionar sobre la marcha un problema que haya surgido, debido, sin duda,
a su gran talento, capacidad e ingenio. En lo que
a los bertsolaris se refiere, el acto de improvisar no tiene nada que
ver ni con lo uno ni con lo otro. El bertsolari no improvisa por falta
de capacidad de planificación; tampoco lo hace por ser una persona
talentosa en extremo. Para el bertsolari, la improvisación es una
forma de expresar sus ideas y sentimientos. Una forma que viene de muy
atrás en el tiempo y forma parte del acervo cultural del que se
ha empapado el bertsolari desde joven. La improvisación es para
el bertsolari, un marco lúdico preestablecido en el que resolver
dialécticamente su relación consigo mismo y su entorno. El bertso
improvisado tiene algo de mágico, pero en absoluto es magia, aunque
es así exactamente como lo percibe el público, que espera
atento la aparición de un conejo blanco, a sabiendas de que la
chistera no tiene ningún doble fondo, a no ser la capacidad lingüística
y dialéctica del bertsolari. Improvisar bertsos no es ninguna trampa,
ni ningún truco. Tampoco es el fruto de un ingenio o un talento
fuera de lo común. Paradójicamente,
improvisar, es para el bertsolari un acto muy planificado. Ha vivido y
ensayado continuamente situaciones análogas a las que pueda enfrentarse
en un momento dado. Ha aprendido a someterse a las leyes del bertsolarismo
improvisado (tonadas, rima, métrica...) de forma que ciertas restricciones
no son para el o ella, sino una ayuda para improvisar más libremente.
Se ha acostumbrado a empaparse de todo aquello que más tarde pueda
servirle en el momento de improvisar, y lo ha cifrado en su mente, de
forma que pueda utilizarlo en el momento más adecuado. Es una labor
de intendencia o logística. Se trata de surtir el almacén,
y posteriormente ordenarlo, para en el momento preciso presentar el escaparate
más completo y atractivo. Es sabido que la improvisación
pura no existe; que nadie 0improvisa nada, ni elabora ningún discurso
partiendo de una tabula rasa. ¿ En qué radica
entonces el atractivo del bertsolarismo improvisado? En que es una de
las pocas manifestaciones culturales en el que el momento de creación
artística y el momento de su exposición al público
coinciden plenamente. El bertsolari va improvisando y conforme lo va haciendo,
el público lo va escuchando. La comunión de sentimientos
entre emisor y receptor es de este modo mucho más natural. Cuando la moda de vocablos de origen anglosajón hizo su aparición, el término performance nos llamó poderosamente la atención. Debía de ser algo muy raro, muy innovador, muy... Hasta que nos dimos cuenta que no era ni más ni menos que lo que nosotros, los bertsolaris improvisadores, llevábamos haciendo durante años y años. |