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I. REALIDAD SOCIOCULTURAL DEL BERTSOLARISMO ACTUAL
II. EQUILIBRIOS Y RETOS DEL BERTSOLARISMO. CLAVES DE UNA VIVENCIA CREATIVA DE LA TRADICIÓN
III. EL PROCESO DE CREACIÓN DEL BERTSO IMPROVISADO 2. Estrategia principal en la elaboración del bertso improvisado 3. La controversia, alma del bertsolarismo improvisado 3.1. Posibilidades estratégicas generales de la controversia 3.2. Ejemplo práctico-2: "El operario y el ama de casa" 3.3. Ejemplo práctico-3: "Discusión sobre la energía eólica" 3.4. Controversias sin tema impuesto
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3 La
controversia, alma del bertsolarismo improvisado En las controversias,
un bertsolari se enfrenta a otro y entre los dos hilvanan una actuación
de mayor o menor número de estrofas. Puede que ambos improvisadores
no tengan ningún conductor de temas, con lo que el discurso lo
tendrán que generar entre ambos teniendo en cuenta las circunstancias
del lugar en el que se encuentran, el día, el público, las
características de los propios improvisadores
Es posible
que un conductor de temas les imponga un papel o un personaje a cada uno,
en cuyo caso cada improvisador buscará las argumentaciones necesarias
para defender su personaje y al mismo tiempo atacar al de su contrario. En la controversia,
la estrategia principal que hemos expuesto anteriormente no sufre ninguna
variación. Esto es: el improvisador piensa su argumentación,
la guarda para el final y comienza a cantar desde el principio. Así
pues, la construcción de la estrofa se hace de manera idéntica
a cuando el improvisador se enfrenta en solitario a un tema. Pero en la
controversia la gestión del tiempo disponible para la improvisación
juega un papel primordial. Cuando se canta en solitario, el improvisador
piensa el final en el menor número de segundos posible y comienza
a cantar. Y cuando termina de cantar la estrofa hace inmediatamente lo
mismo. Pensar el final y empezar a cantar. Y así sucesivamente.
Además, el hilo argumental de su discurso es únicamente
suyo, con lo que no ha de esforzarse más que en ser coherente con
lo dicho y lo que vaya a decir. La controversia
sin embargo, es cosa de dos. Y al ser cosa de dos, y cantar ambos improvisadores
de forma alterna, intervienen dos variables que hasta el momento no hemos
tenido en cuenta: Las argumentaciones
del rival. En la controversia,
el improvisador ha de contestar a lo que le ha dicho el rival. Eso es
evidente. Un improvisador que deja de contestar a una argumentación
bien construida del rival no está defendiendo bien su papel o su
persona. Y sin embargo, no es suficiente con defenderse. Al mismo tiempo
hay que atacar. Y existe el suficiente tiempo, dado que mientras se escucha
la estrofa del contrincante se puede ir pensando la de uno mismo... Hemos escrito
se puede ir pensando. Es esa la realidad. Malgastar unos segundos
preciosos sin pensar nada no es una estrategia adecuada. Pero tampoco
lo es pensar una argumentación mientras canta el contrario, y diga
lo que diga aquél, contestarle con lo que hayamos pensado anteriormente.
En muchas ocasiones se opta por una fórmula mixta: contestar al
contrario y añadir la argumentación pensada durante el tiempo
en el que el contrario cantaba. |