AUTORES

 

INTRODUCCIÓN

 

I. REALIDAD SOCIOCULTURAL DEL BERTSOLARISMO ACTUAL

 

II. EQUILIBRIOS Y RETOS DEL BERTSOLARISMO. CLAVES DE UNA VIVENCIA CREATIVA DE LA TRADICIÓN

 

III. EL PROCESO DE CREACIÓN DEL BERTSO IMPROVISADO

1. Aspectos formales

2. Estrategia principal en la elaboración del bertso improvisado

3. La controversia, alma del bertsolarismo improvisado

3.1. Posibilidades estratégicas generales de la controversia

3.2. Ejemplo práctico-2: "El operario y el ama de casa"

3.3. Ejemplo práctico-3: "Discusión sobre la energía eólica"

3.4. Controversias sin tema impuesto


IV. PROPUESTA DE MARCO TEÓRICO

 

V. GLOSARIO

3.2 Ejemplo práctico-2: “El operario y el ama de casa”

El tema impuesto es el siguiente: X será una ama de casa que ha llamado a Y para que le haga una pequeña obra en su cocina. Y lleva en casa de X más de una semana y parece que los trabajos no llevan la suficiente celeridad. Comienza a cantar X, la ama de casa, y han de cantar cuatro estrofas cada uno.

X: Nahiz ta faktura pasa
handi ta astuna
ez da lanean asko
mugitzen zaiguna.
Dexente motela da
honexen jarduna
nere gonai begira
pasatzen du eguna.

Aunque me pase una factura
de mucho cuidado,
no es éste precisamente
un trabajador diligente.
Yo diría más bien
es lento en su trabajo:
se pasa el día
mirándome las faldas!

X ha construido una estrofa del tipo A. Ha pensado su argumento y lo ha dispuesto de forma que a adelantado su miedo a la excesiva factura de un trabajador evidentemente vago, que se pasa el día contemplando a la señora. Era obligatorio hacer un A, dado que era él quien comenzaba con la controversia.

Y: Aizu, señora itxoin
pare bat segundo,
zer diozu zuk gona
eta gonakondo?
Horrelakorik ez dut
egin nik egundo...
Nik lana egiten dut
mantxo baina ondo!

¡Oiga usted, señora,
espere un par de segundos!
Déjese usted de faldas,
vayamos al grano:
yo jamás he hecho
lo que usted me imputa;
yo trabajo despacio,
pero seguro.

Y lo que hace es una estrofa del tipo C ó mixta. Piensa su argumentación final: soy lento pero seguro. Pero la acusación de la señora (sus miradas a las faldas) es demasiado concreta como para no responderle. Y lo que hace es utilizar sus tres primeros puntos para responderle y añadir al final la sentencia que había pensado en el intervalo de tiempo en el que su contrincante cantaba. Esta estrofa tiene el mérito de responderle a la acusación de voyeur, pero el demérito de que el tercer punto y la sentencia final son demasiado inconexos desde el punto de vista lógico.

Sigue X , con su segunda estrofa:

X: Hola konsuelorik
ez dago neretzat
ez dira oso nabarmen
obraren emaitzak.
Etxekoandrerik ez du
honek hartzen aintzat
neuri obratxoren bat
egidazu behintzat!

Así no hay consuelo
posible para mí.
Los resultados de la obra
son mínimos.
Este trabajador no toma en cuenta
al ama de casa.
A falta de otra cosa, hágame
una pequeña “obra”

X opta por hacer otra estrofa A. Haciendo caso omiso de la respuesta de Y, opta por hacer lo que ha pensado mientras su contrincante contestaba al asunto de las faldas: aprovecha maliciosamente el sentido figurado de la palabra obra.

Su mérito consiste en dicho descubrimiento. Su demérito radica en el salto excesivamente brusco y poco lógico del comportamiento de la ama de casa. Hace un minuto se quejaba de que el trabajador le mirara las faldas; ahora súbitamente le pide que le haga una obra.

La segunda estrofa de Y, es la que sigue:

Y: Ustegabe atera
hainbeste istori
sexu aldetik nonbait
ez zabiltza lodi
nik horretan badaukat
nahiko kategori
bestea baino leheno
egingo dut hori.

¡Pero qué historias
se inventa usted, señora!
No parece usted muy puesta
en cuestiones de sexo.
Yo sí que tengo categoría
en esa especialidad:
Ya verá cómo termino esa obra
antes que la otra.

Este es un ejemplo de estrofa B. No sabemos lo que Y pensó mientras cantaba X. Pero pensara lo que pensase tuvo que reaccionar ante la rotundidad y la sorpresa del ofrecimiento de X. Así pues, desechó lo pensado y respondió a la estrofa con la estrofa entera. Es ese su mérito principal. Pero aún pudo ser más contundente la respuesta, si en lugar de cantar que “en eso sí que tengo cierta categoría” hubiera cantado “en esas obras sí que tengo cierta categoría”. Así el público se hubiera dado cuenta de manera más clara que la respuesta era directa e improvisada en el último momento.

Es el turno de X. He aquí su tercera estrofa:

X: Hemen egin itzazu
zuk obra majuak
ta ez ikusi nere
goi eta bajuak
Titiak dizkidazu
begiz ondo juak
baina ez doaz zuzen
horko azulejuak.

Limítese usted a realizar
la obra que le corresponde,
y deje mirarme
de arriba a abajo.
Se sabe usted de memoria
las medidas de mis pechos,
pero esos azulejos
van cada uno por su lado.

X vuelve a hacer una estrofa del tipo A. Se da cuenta de que en su segunda estrofa ha ido demasiado lejos y que su contrincante le ha respondido de forma contundente. No tiene otro remedio que plegar velas. El mérito principal de la estrofa consiste en su carácter “visual”. Prácticamente “vemos” al trabajador encaramado en un lugar alto comiéndose con la mirada a la ama de casa, mientras dispone una hilera de azulejos francamente torcida.
Y, a su vez, le responde con su tercera estrofa:

Y: Honek adarra jotzen
badauka eskola
barrutikan ez dakit,
ederra oskola.
Bietatik bakar bat
hautatu, potxola…
biak egiterikan
ez daukat inola!

Esta mujer es maestra
en tomadura de pelo;
tiene una buena apariencia,
aunque no sé como será en el fondo.
Oiga, princesa, tendrá usted
que elegir la una o la otra…
porque yo no se hacer
ambas obras la vez!

Esta estrofa es del tipo B. Y, ha tenido que escuchar toda la estrofa de X. El trabajador no sabe ya a qué atenerse. Primero lo de la “obra” a la señora. Luego la queja de la hilera de azulejos... Y es eso mismo lo que le contesta ¡Aclárese señora!

Es el turno de X. Es su última estrofa.

X: Ez zara ondo ari
igeltsero gazte...
besteek azkarrago
egiten dituzte.
Hor bi lan doaztenik
ez zazula uste...
zuk ez duzu egiten
ez bat ta ez beste!

Mal asunto el suyo,
joven albañil…
otros son más rápidos
en su trabajo.
Dice usted que dos obras
son demasiado,
pero usted no me hace
ninguna de las dos.

X aprovecha su última estrofa para hacer un B. Responde al final del contrincante con su final. Espera a la respuesta del albañil y le contesta contundentemente. ¿Cómo que escoja entre ambas obras? ¡Si tú no haces ninguna de las dos!

Si la respuesta anterior de Y a los devaneos e incongruencias de la señora era inequívoca, esta sentencia de la señora es inapelable.

Por último, es el turno de Y en su última estrofa:

Y: Andre hau mintzatzen da
sorginen modura
titiak direla ta
a zer kalentura!
Ez dut lanik galdu nahi
nik honen kontura...
korreotik pasako
dut lanen faktura.

Esta mujer habla
como hablan las brujas;
Menuda calentura
a cuenta de los pechos!
Yo no quisiera perder
el trabajo por su causa…
Por si acaso, le pasaré
la factura por correo.

Y, termina con una estrofa del tipo A. No se le ha ocurrido nada para responder a la última acusación (inútil para ambas obras) de la señora. Canta lo que había pensado de antemano. Se hace el asustado, apela a la importancia de su puesto de trabajo y se despide de la “devora-hombres”. Así por lo menos cierra el ciclo de la controversia. Comenzaron en el primer punto con la referencia de la factura y terminan con la misma referencia.

De forma esquemática este ha sido el desarrollo de la controversia:

X---- Estrofa 1 A Estrofa 3 A Estrofa 5 A Estrofa 7 B
Y---- Estrofa 2 C Estrofa 4 B Estrofa 6 B Estrofa 8 A

Digamos que en general, el papel de X ha sido el de ir buscando argumentos, y el de Y contestando uno por uno los argumentos inventados por X. Al final sin embargo han cambiado las tornas y X ha podido contestar con contundencia una estrofa de Y, por lo que éste ha tenido que dejar de contestar a los finales de su contrincante con sus propios finales y buscar un final más esquivo.

Digamos que la secuencia B-A-B-B que se da entre las estrofas cuarta y séptima de la discusión entre ambos bertsolaris (ambos personajes en éste caso), es un buen ejemplo de desarrollo ideal para cualquier controversia.