AUTORES

 

INTRODUCCIÓN

 

I. REALIDAD SOCIOCULTURAL DEL BERTSOLARISMO ACTUAL

 

II. EQUILIBRIOS Y RETOS DEL BERTSOLARISMO. CLAVES DE UNA VIVENCIA CREATIVA DE LA TRADICIÓN

 

III. EL PROCESO DE CREACIÓN DEL BERTSO IMPROVISADO

1. Aspectos formales

2. Estrategia principal en la elaboración del bertso improvisado

3. La controversia, alma del bertsolarismo improvisado

3.1. Posibilidades estratégicas generales de la controversia

3.2. Ejemplo práctico-2: "El operario y el ama de casa"

3.3. Ejemplo práctico-3: "Discusión sobre la energía eólica"

3.4. Controversias sin tema impuesto


IV. PROPUESTA DE MARCO TEÓRICO

 

V. GLOSARIO

3.3 Ejemplo práctico-3: “Discusión sobre la energía eólica”

El tema impuesto a Lujanbio y Peñagarikano para su controversia fue el siguiente: Lujanbio es una senderista que durante largos años ha paseado por los montes de los alrededores. A sabiendas de que en un breve espacio de tiempo en el monte Elgea van a instalar un parque eólico, ha decidido dar una última vuelta a dicho paraje. Sube al monte, y comparte charla y almuerzo con Peñagarikano. Hasta que se da cuenta de que Peñagarikano no es otro que el ingeniero que dirige las obras de la instalación eólica.

AM. Peņagarikano M. Lujanbio
AM. Peņagarikano Fuente: XDZ M. Lujanbio Fuente: XDZ

Comienza a cantar Lujanbio.

Ez nuen uste, a ze sorpresa
holakoa zinenikan!
diru mordo bat ta proiektu bat
ei dezu zure patrikan;
Bizi guztian mendirik mendi
gabiltzanak hain pozikan,
ez degu ulertzen, ta ez degu nahi
burdinezko zuhaitzikan.

¡Vaya sorpresa la mía! No podía imaginarme
que podrías ser así.
Según dices, tienes en el bolsillo
mucho dinero y un gran proyecto.
Quienes, como yo, gozamos
andando por el monte
ni entendemos ni queremos
que nos planten árboles de hierro.

Lujanbio hace una estrofa del tipo A. Tiene que hacerlo, dado que es ella la que comienza con la controversia. Lo hace de manera sugerente. La comparación de los postes de energía eólica con “árboles de hierro” resulta pertinente y acertada.

Es el turno del ingeniero, Peñagarikano:

Aizu neskato, postura hortan
hizketan ez zaitez hasi;
honek pagoa eta haritza
ezin bait ditu berezi.
Eolikoak jarriko dira,
inork ezin galerazi...
edertasunik ez du galduko
ta gauza asko irabazi.

¡Oye, muchacha, no digas
semejantes sandeces!
Ésta tía no distinguiría
entre una haya y un roble.
Nadie impedirá la implantación
de la energía eólica.
El monte no perderá nada en belleza
y ganará en otras muchas cosas.

Peñagarikano opta por una estrofa del tipo C. Contesta a la argumentación de Lujanbio en sus dos primeros puntos. Lo hace de una forma sui generis: por medio de una categórica descalificación (no distinguir entre el haya y el roble). Y luego revela lo que ha pensado mientras cantaba su contrincante: no se perderá nada y se ganará mucho.

Lujanbio le replica de la siguiente manera:

Itxuraz gure mendi kaskotan
mila errota egoteak
utziko ditu gutxi batzuren
patrikak ondo beteak.
Gogoan daukat ze amets zitun
La Manchako arloteak...
amets gutxi ta interes asko
oraingo Don Quijoteak!!!

El hecho de que en nuestros montes
proliferen los molinos
hará que los bolsillos de unos pocos
se llenen mucho.
Recuerdo los bellos sueños
de aquel pobre hombre de la Mancha…
Los Quijotes de hoy en día,
tienen pocos sueños y muchos intereses.

Lujanbio vuelve a hacer una estrofa del tipo A. Con la idea que ha tenido no merece la pena intentos de ningún otro tipo. Sabe que su nueva idea bien vale no contestar palabra por palabra al contrincante. Le viene a la mente la posibilidad de comparar los molinos eólicos y sus constructores, con Don Quijote y sus molinos de viento. La antonomasia juega un papel fundamental. En cuanto habla del pobre hombre de la Mancha todos sabemos a quien se refiere. Y todos somos conscientes de cual es la principal característica del Quijote: la de soñador desinteresado.

La ligazón de tantas ideas es dificultosa, pero Lujanbio lo hace de manera brillante, utilizando el contraste en varios momentos de la estrofa:

—Unos pocos/ mucho dinero en los bolsillos.
—Don Quijote: muchos sueños/ pocos intereses. Los
Quijotes de hoy en día (los ingenieros): muchos intereses/pocos sueños.

Peñagarikano:

Ekolojista omen zara zu
eta guztiz nabarmena
inolaz ere ez duzu onartzen
eoliko ta antena.
Ni Quijotekin parekatu nahi
horrek ematen dit pena...
ni Quijote bat izan ninteke
baina Panzaik ez duena.

Siendo, como dices ser, una ecologista
reputada y consecuente,
no aceptas de ningún modo
antenas de energía eólica.
Has querido compararme con el Quijote,
y, lo siento, pero no lo puedo aceptar…
A lo sumo, yo podría ser un Quijote,
pero un Quijote sin Panza.

Peñagarikano hace una estrofa del tipo B. Contesta al final de Lujanbio con su final. Era tan fuerte el golpe de su contrincante que no le ha quedado otro remedio. Y lo hace de una forma muy manida en la controversia oral improvisada: mezclando personaje y persona.

Peñagarikano, el bertsolari, se caracteriza realmente por su extrema delgadez. Es así como lo tiene estereotipado el público y él aprovecha la circunstancia para dar la vuelta a un argumento (el de Lujanbio) en situaciones normales, irrebatible.

El ingeniero que representaba Peñagarikano se solapa con la figura de él mismo. Y la polisemia de la palabra Panza (por un lado el escudero del Quijote y por otro la parte prominente de ciertas cinturas) le vale para reivindicar la pureza de su trabajo. No es un ingeniero que haya engordado a costa de la Naturaleza.

Lujanbio:

Don Quijotea zarela esan det
itxuraz Panzarik gabe,
Panza beharrik ez daukazu zuk,
ederki beteta zaude!
Holako gizon interesdunik
maiz izan det parez pare
dirua atera nahi liokeena,
baita haizeari ere!

He dicho que eres Don Quijote,
y por lo visto lo eres sin Panza.
Ni falta que te hace la panza,
ya estas lo suficientemente lleno.
He conocido muchos
de tu calaña,
que no dudarían en explotar incluso el aire
para extraer dinero de él.

Lujanbio construye una estrofa del tipo C. En los dos primeros puntos contesta a su contrincante. Y luego añade una nueva idea para ilustrar de manera hiperbólica el afán de dinero del ingeniero, atribuyéndole la capacidad de sacar dinero del mismísimo aire.

Es una idea nueva en la controversia. Idea, por lo demás, brillante y difícil de rebatir.

Peñagarikano:

Txakurrarekin ibiltzen zara
sarri hona eta hara
ta txakurrari eman diozu
hemen kristoren pasada;
Ta diozunez hondatu leike
mendi hontako patxada
Aizu! papel hoi jaso lurretik
hain garbizale bazara.

Caminas con tu perro sin descanso
monte arriba y monte abajo,
y tienes al pobre chucho
a punto de reventar.
Y según dices, la paz de estos montes
está seriamente amenazada.
Pues mira, si tanto aprecias la limpieza,
¡recoge ese papel del suelo!

La estrofa de Peñagarikano es del tipo A. El argumento de Lujanbio era tan difícil de rebatir que ha tenido que buscar una vía de escape, sacándose de la manga la figura del perro extenuado por el capricho de su amo y un papelito abandonado en el suelo, cuya propiedad atribuye a la montañera, poniendo así en duda la coherencia ecológica de ésta.

Lujanbio:

Bere morala ukitu det ta
harrotu egin da berriz,
proiektuaren defentsan ozen
hitzegin du mila aldiz.
Orain papera jaso dezadan
harrosko egiten dit hitz
asko esan gabe jasoko zuen
bilete bat baldin balitz!

Le he tocado la moral
y se me ha puesto gallito;
ha cantado las excelencias de su proyecto
en mil y una ocasiones.
Y ahora me ordena que recoja
del suelo el dichoso papelito…
si se tratara de un billete de dinero
lo hubiera recogido él sin rechistar.

Es una estrofa B. Lujanbio no se limita a contestar a la nueva vía abierta por el contrincante, si no que remata su argumentación recalcando el punto de vista que ha mantenido desde el principio: el ingeniero es un “pesetero”. Es la estrategia de aprovechar la fuerza del argumento del contrincante, para, con media vuelta de tuerca más, quedar por encima en la controversia dialéctica.

Peñagarikano:

Zuk diozunez lasaitasuna
laister izango da murritz
ta ez omen da hemen izango
ez pago eta ez haritz;
Ta orain berriz hain lotsagabe zergatik egin dezu hitz?
berak lurrera ez zun botako
biletea izan balitz!

Según dices, pronto se turbará
la paz de estos lugares,
y desaparecerán
las hayas y los robles.
¿Se puede saber por qué me hablas
de manera tan displicente?
De tratarse de un billete de dinero,
seguro que ella no lo hubiera tirado.

La última estrofa de la controversia, también es del tipo B. Peñagarikano aguanta el envite de Lujanbio y se sitúa en el terreno del billete de dinero. Pero para decir que el papelito lo tiró la montañera, dado que si hubiera sido un billete, jamás lo hubiera tirado.

Para recalcar que aguanta el envite, utiliza el mismo grupo de rimas y algunas de las palabras-rima utilizadas por Lujanbio.

El esquema de la controversia, en cuanto a tipos de estrofa, sería el siguiente:

A-C-A-B-C-A-B-B.

Es digna de mención la capacidad de ambos improvisadores para atenerse a su papel. Lujanbio tenía un personaje, a primera vista, más agradecido. El montañero tiene mil razones para oponerse a la instalación de postes de energía eólica en el monte. Peñagarikano, el ingeniero, lo tenía más complicado. Es difícil, en la situación en la que estaban (en el monte y compartiendo almuerzo), buscar razones de peso que justificaran la obra. Y la controversia responde a las expectativas fijadas. Lujanbio encuentra argumentos brillantes para oponerse a las antenas de energía eólica. Y Peñagarikano encuentra las suficientes excusas como para aguantar el peso de dichos argumentos.

No todas las controversias son sin embargo, controversias dialécticas, en las que lo importante es quedar por encima del contrincante basándose en la calidad de los argumentos de uno mismo. En el bertsolarismo se da muchas veces el caso de controversias de tipo colaborativo en las que lo primordial es elaborar entre los dos bertsolaris un discurso atractivo y coherente, sin necesidad de que uno tenga que quedar por encima del otro.