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I. REALIDAD SOCIOCULTURAL DEL BERTSOLARISMO ACTUAL
II. EQUILIBRIOS Y RETOS DEL BERTSOLARISMO. CLAVES DE UNA VIVENCIA CREATIVA DE LA TRADICIÓN
III. EL PROCESO DE CREACIÓN DEL BERTSO IMPROVISADO 2. Estrategia principal en la elaboración del bertso improvisado 3. La controversia, alma del bertsolarismo improvisado 3.1. Posibilidades estratégicas generales de la controversia 3.2. Ejemplo práctico-2: "El operario y el ama de casa" 3.3. Ejemplo práctico-3: "Discusión sobre la energía eólica" 3.4. Controversias sin tema impuesto
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3.3 Ejemplo
práctico-3: Discusión sobre la energía eólica El tema impuesto a Lujanbio y Peñagarikano para su controversia fue el siguiente: Lujanbio es una senderista que durante largos años ha paseado por los montes de los alrededores. A sabiendas de que en un breve espacio de tiempo en el monte Elgea van a instalar un parque eólico, ha decidido dar una última vuelta a dicho paraje. Sube al monte, y comparte charla y almuerzo con Peñagarikano. Hasta que se da cuenta de que Peñagarikano no es otro que el ingeniero que dirige las obras de la instalación eólica.
Comienza
a cantar Lujanbio.
Lujanbio
hace una estrofa del tipo A. Tiene que hacerlo, dado que es ella
la que comienza con la controversia. Lo hace de manera sugerente. La comparación
de los postes de energía eólica con árboles
de hierro resulta pertinente y acertada. Es el turno
del ingeniero, Peñagarikano:
Peñagarikano
opta por una estrofa del tipo C. Contesta a la argumentación
de Lujanbio en sus dos primeros puntos. Lo hace de una forma sui generis:
por medio de una categórica descalificación (no distinguir
entre el haya y el roble). Y luego revela lo que ha pensado mientras cantaba
su contrincante: no se perderá nada y se ganará mucho. Lujanbio
le replica de la siguiente manera:
Lujanbio
vuelve a hacer una estrofa del tipo A. Con la idea que ha tenido
no merece la pena intentos de ningún otro tipo. Sabe que su nueva
idea bien vale no contestar palabra por palabra al contrincante. Le viene
a la mente la posibilidad de comparar los molinos eólicos y sus
constructores, con Don Quijote y sus molinos de viento. La antonomasia
juega un papel fundamental. En cuanto habla del pobre hombre de la Mancha
todos sabemos a quien se refiere. Y todos somos conscientes de cual es
la principal característica del Quijote: la de soñador desinteresado.
La ligazón
de tantas ideas es dificultosa, pero Lujanbio lo hace de manera brillante,
utilizando el contraste en varios momentos de la estrofa: Unos
pocos/ mucho dinero en los bolsillos. Peñagarikano:
Peñagarikano
hace una estrofa del tipo B. Contesta al final de Lujanbio con
su final. Era tan fuerte el golpe de su contrincante que no le ha quedado
otro remedio. Y lo hace de una forma muy manida en la controversia oral
improvisada: mezclando personaje y persona. Peñagarikano,
el bertsolari, se caracteriza realmente por su extrema delgadez. Es así
como lo tiene estereotipado el público y él aprovecha la
circunstancia para dar la vuelta a un argumento (el de Lujanbio) en situaciones
normales, irrebatible. El ingeniero
que representaba Peñagarikano se solapa con la figura de él
mismo. Y la polisemia de la palabra Panza (por un lado el escudero del
Quijote y por otro la parte prominente de ciertas cinturas) le vale para
reivindicar la pureza de su trabajo. No es un ingeniero que haya engordado
a costa de la Naturaleza. Lujanbio:
Lujanbio
construye una estrofa del tipo C. En los dos primeros puntos contesta
a su contrincante. Y luego añade una nueva idea para ilustrar de
manera hiperbólica el afán de dinero del ingeniero, atribuyéndole
la capacidad de sacar dinero del mismísimo aire. Es una idea
nueva en la controversia. Idea, por lo demás, brillante y difícil
de rebatir. Peñagarikano:
La estrofa
de Peñagarikano es del tipo A. El argumento de Lujanbio
era tan difícil de rebatir que ha tenido que buscar una vía
de escape, sacándose de la manga la figura del perro extenuado
por el capricho de su amo y un papelito abandonado en el suelo, cuya propiedad
atribuye a la montañera, poniendo así en duda la coherencia
ecológica de ésta. Lujanbio:
Es una estrofa
B. Lujanbio no se limita a contestar a la nueva vía abierta
por el contrincante, si no que remata su argumentación recalcando
el punto de vista que ha mantenido desde el principio: el ingeniero es
un pesetero. Es la estrategia de aprovechar la fuerza del
argumento del contrincante, para, con media vuelta de tuerca más,
quedar por encima en la controversia dialéctica. Peñagarikano:
La última
estrofa de la controversia, también es del tipo B. Peñagarikano
aguanta el envite de Lujanbio y se sitúa en el terreno del billete
de dinero. Pero para decir que el papelito lo tiró la montañera,
dado que si hubiera sido un billete, jamás lo hubiera tirado. Para recalcar
que aguanta el envite, utiliza el mismo grupo de rimas y algunas de las
palabras-rima utilizadas por Lujanbio. El esquema
de la controversia, en cuanto a tipos de estrofa, sería el siguiente:
A-C-A-B-C-A-B-B. Es digna
de mención la capacidad de ambos improvisadores para atenerse a
su papel. Lujanbio tenía un personaje, a primera vista, más
agradecido. El montañero tiene mil razones para oponerse a la instalación
de postes de energía eólica en el monte. Peñagarikano,
el ingeniero, lo tenía más complicado. Es difícil,
en la situación en la que estaban (en el monte y compartiendo almuerzo),
buscar razones de peso que justificaran la obra. Y la controversia responde
a las expectativas fijadas. Lujanbio encuentra argumentos brillantes para
oponerse a las antenas de energía eólica. Y Peñagarikano
encuentra las suficientes excusas como para aguantar el peso de dichos
argumentos. No todas las controversias son sin embargo, controversias dialécticas, en las que lo importante es quedar por encima del contrincante basándose en la calidad de los argumentos de uno mismo. En el bertsolarismo se da muchas veces el caso de controversias de tipo colaborativo en las que lo primordial es elaborar entre los dos bertsolaris un discurso atractivo y coherente, sin necesidad de que uno tenga que quedar por encima del otro. |