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I. REALIDAD SOCIOCULTURAL DEL BERTSOLARISMO ACTUAL
II. EQUILIBRIOS Y RETOS DEL BERTSOLARISMO. CLAVES DE UNA VIVENCIA CREATIVA DE LA TRADICIÓN
III. EL PROCESO DE CREACIÓN DEL BERTSO IMPROVISADO 2. Estrategia principal en la elaboración del bertso improvisado 3. La controversia, alma del bertsolarismo improvisado
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1.3 Rima Para muchos
es el quid formal del bertso. Sin rima no hay bertso. Si rimamos (aunque
la calidad de la rima no sea en exceso rica) estamos elaborando un bertso.
La rima,
ya lo hemos visto, es siempre de un mismo grupo y se valora mucho su grado
de consonancia. Digamos por ejemplo que burua (cabeza) rima con
ordua (hora). Pero dicha consonancia es relativa, se limita a las
dos últimas vocales por lo que estaríamos ante una rima
pobre. Elizan (en la iglesia) y gerizan (al cobijo) constituyen
entre sí una rima de mayor calidad. Riman en cuanto a sufijación
(-an) y riman también la fricativa precedente (z-) la vocal anterior
a ésta (-i-) e incluso la vocal de la primera sílaba de
ambas palabras (-e-). Así
pues, desde un punto de vista clásico de diferenciar las rimas
en ricas y pobres en función de su grado de consonancia, tendríamos
que:
Sin embargo,
no es el grado de consonancia el único factor a tener en cuenta
al hablar de la rima. Quizás la rima es para el improvisador un
aspecto más allá de lo meramente formal a la hora de elaborar
sus bertsos. Me explico: puede parecer que tanto la métrica como
la rima son dificultades técnicas, leyes formales a seguir por
el improvisador que lo constriñen y obligan. Y en efecto lo son.
Pero eso no quiere decir que el improvisador pudiera elaborar textos mejores,
de mayor contenido, más razonados... si no tuviera dichas restricciones.
Es más: a fuerza de hábito y entrenamiento mental lo que
para un no improvisador es una restricción, es una ventaja para
el improvisador. Crea a partir de normas. Y se siente más cómodo
a la hora de elaborar su discurso encorsetado por las reglas del juego
que ante el vacío que supondría una no disponer de regla
alguna. Así
pues, el bertsolari no dice nunca aquello que quiere decir. Dice aquello
que la métrica y las palabra-rima que ha almacenado y puede en
un momento dado utilizar, se lo permiten. No hay bertsolari que diga lo
que quiera y además rime y mida. Hay bertsolaris que riman y miden,
y además en momentos de lucidez se acercan muy mucho a aquello
que querían decir. Desde ese
punto de vista, las rimas no sólo son pobres o de calidad en función
de su grado de consonancia. A la hora de comenzar con la elaboración
del bertso, el improvisador intenta escoger adecuadamente la palabra-rima
con la que ha de concluir su discurso. Porque necesita buscar otras de
la misma familia, y le conviene tener suficientes y adecuadas para responder
con solidez al tema propuesto. Las rimas,
además de formalmente pobres, medio-ricas, ricas o de calidad,
son elementos que atañen al fondo mismo del discurso. El bertsolari
adecua el contenido de lo que va a decir a las palabra-rima de las que
dispone. Y para ello el trabajo de almacenamiento y ordenación
de lo almacenado cumple una función primordial. Un bertsolari
puede tener en la cabeza un número X de palabras de tal o cual
grupo. Por ejemplo, tiene una veintena de vocablos que terminen en -ina.
Pero si los tiene de forma no ordenada, no podrá utilizar las más
eficientes para uno u otro tipo de discurso. Por ejemplo:
sorgina (bruja), egina (hecho), ahalegina ( intento),
grina (pasión), ezina (imposibilidad), panpina
(muñeca), zina (juramento), osina (ortiga), kriskitina
(castañeo), okina (panadero), jakina (evidente),
bina (dos para cada uno), zezina (cecina), erregina
(reina), mina (dolor), arina (ligero), dotrina (doctrina),
irina (harina), latina (latín), y pinpirina
(coqueta). En un principio
dispone de un número más que suficiente de palabras-rima
para cualquier paradigma métrico, pues tal como hemos visto, la
mayoría de las veces se utilizan cuatro o cinco palabras-rima,
y es francamente rara la composición de más de nueve. Y es cierto
que con ese número de rimas (20) y concretamente con esas palabra-rima
se puede decir casi todo, por no decir que todo. Pero la calidad de la
composición será mayor conforme las palabras-rima utilizadas
sean más adecuadas para tratar el tema al que estamos cantando.
Por consiguiente,
un ordenamiento eficaz de cada grupo de rimas, redundará en un
discurso más exacto y efectivo. El totus revolutus
que hemos expuesto anteriormente requiere de un ordenamiento. Dicho ordenamiento
mental lo hacen todos los improvisadores de una forma personal, consciente
o inconscientemente. Cada bertsolari tiene su ordenamiento de cada palabra-rima,
aunque con el paso del tiempo dicho ordenamiento cambie, bien por que
ha añadido nuevas palabras, bien por que se ha olvidado de algunas
o bien por que las palabras-rima más utilizadas en una época
no son las mismas que las palabras-rima más utilizadas en otra. Una forma
de ordenamiento, no es la única ni la única aceptable, pudiera
venir marcada por varios factores: Frecuencia
de utilización. Si tenemos
en cuenta todos los factores arriba mencionados, el ordenamiento mental
de las palabras-rima de cada grupo pudiera tomar el aspecto de una margarita
en la que en el núcleo central colocaríamos las palabras
de mayor utilización y las de mayor polivalencia, y luego ordenaríamos
en diferentes pétalos las demás palabras atendiendo a diversos
factores que pueden ser semánticos, gramaticales, de procedencia
etc. Un ejemplo
de ordenamiento mental con el grupo de palabras en -ina, pudiera ser el
siguiente:
De esta forma,
el improvisador sabe que las palabras-rima que más utiliza y mayor
polivalencia poseen son las del grupo 1. Que en el grupo 2, tiene una
serie de sustantivos de muy sencilla adjetivación. Los adjetivos
puros los tiene en el 3. Los del 4 son de un mismo campo semántico.
Los del 5 son de gran consonancia entre sí. En el pétalo
6 se encontrará con palabras derivadas del castellano, ingles...
etc. El bertsolari
lo que hará es combinar alternativamente palabras de un pétalo
con las de otro. Comenzar rimando mina del pétalo 7, seguir
con puentina del pétalo 6, posteriormente utilizar jakina
del 4, y echar finalmente mano de atsegina y egina del pétalo
1. Otro ejemplo:
rima en -ana.
El ordenamiento
de las palabras-rima (el propuesto o cualquier otro) supone una ventaja
metodológica y práctica. Metodológica porque al combinar
palabras de diferentes categorías gramaticales, las estructuras
oracionales necesarias para acabar en dichas palabras serán diferentes
y darán más juego al texto elaborado. Asegura variedad y
evita la monotonía del discurso. Y práctica,
porque no repetirá con facilidad una misma palabra-rima. Y recordemos
que es ese uno de los aspectos técnicamente más penados
por el público en general y por los jurados de los Campeonatos
en particular. Se le denomina poto. Consiste, simplemente, en la
repetición de una palabra-rima. Dado que en el bertsolarismo todas
las rimas son de una misma familia (A), se supone que la habilidad del
bertsolari consiste en buscar muchas palabras de dicho grupo, pero sin
repetir ninguna de ellas. El poto puede suceder por descuido o por falta
de reflejos para rebuscar en décimas de segundo en el almacén
de rimas de cada bertsolari. El ordenamiento arriba expuesto minimiza
el riesgo de descuido, y hace aflorar más fácilmente las
rimas prefijadas en la mente del improvisador. Respecto
al poto hemos de aclarar que no se considera como tal, si la palabra-rima
repetida es polisémica y adquiere diferentes significados en cada
una de sus utilizaciones. Es muy conocida una estrofa del bertsolari Florentino
Goiburu:
A primera
vista puede parecer que el bertsolari está cometiendo un doble
poto dado que ha repetido no dos veces sino tres, la palabra berriz
como palabra-rima. Sin embargo las acepciones de esos tres berriz
son evidentemente diferentes. El primer berriz, bertso-berriz
más exactamente, lo traduciríamos como bertsos improvisados.
El segundo como además, o por otra parte,
y el tercero como algún día o jamás.
Florentino Goiburu ha aprovechado perfectamente la polisemia de la palabra
berriz para, sin hacer poto, lograr una consonancia plena. Así
pues, melodía, métrica y rima constituyen el aspecto formal
del bertso. Aquel o aquella que cante, rime, y mida, está haciendo
un bertso. Es como aquel que sabe golpear un balón. De ahí
a hacer un futbolista queda un largo tramo. En el caso
del bertsolari, la capacidad técnica no es más que eso:
capacidad técnica. Son los contenidos que transmite, el factor
primordial de su engarce con el público. Y a la hora de elaborar
esos contenidos cada bertsolari es un mundo. Bien es cierto que conforme
mayor sea su bagaje general cultural y lingüístico, le será
más fácil buscar contenidos adecuados al tema propuesto.
Pero el análisis de contenidos nos llevaría a un terreno
de difícil investigación. De lo que sí disponen todos los bertsolaris es de una estrategia común para hacer llegar su mensaje al público. Y es a explicar dicha estrategia a lo que dedicaremos las siguientes páginas. |