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I. REALIDAD SOCIOCULTURAL DEL BERTSOLARISMO ACTUAL
II. EQUILIBRIOS Y RETOS DEL BERTSOLARISMO. CLAVES DE UNA VIVENCIA CREATIVA DE LA TRADICIÓN
III. EL PROCESO DE CREACIÓN DEL BERTSO IMPROVISADO
IV. PROPUESTA DE MARCO TEÓRICO 1. El callejón sin salida de la poética escrita 2. Encanto y desencanto de la teoría oralista 3. Un nuevo marco teórico para el bertsolarismo improvisado 3.1. El bertsolarismo improvisado como género retórico 3.2. El bertsolarismo y los cinco cánones de la retórica 3.3. Inventio en el bertsolarimo improvisado 3.4. Dispositio y bertsolarismo improvisado 3.5. Elocutio: la función poética en el bertsolarismo improvisado 3.6. Memoria y bertsolarismo improvisado 3.7. Actio y bertsolarismo improvisado
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3 Un nuevo
marco teórico para el bertsolarismo improvisado 3.1 El
bertsolarismo improvisado como género retórico De lo expuesto
hasta ahora se deduce que el bertsolarismo improvisado es un género: oral Esta última
característica hace que el bertsolarismo sea un género más
cercano a la retórica que a la literatura. En efecto, Aristóteles
definía la retórica como:
Han transcurrido
más de dos milenios desde que Aristóteles formulara su definición
de retórica, y al lector moderno quizá le resulte extraña
la identificación entre retórica y persuasión, debido,
entre otras cosas, a que el significado corriente de ambos términos
ha variado de manera radical durante este largo período de tiempo.
Retórica, sobre todo cuando se usa como adjetivo, ha
llegado a ser sinónimo de palabrería huera y engañosa.
El término persuasión, a su vez, se asocia hoy
en día casi exclusivamente a los ámbitos de la publicidad
y la propaganda. George A.
Kennedy, quizá el más prestigioso investigador de la retórica
clásica como arte de persuasión nos ofrece una definición
de la retórica mucho más descriptiva que la de Aristóteles,
que conviene tener en cuenta:
Como es sabido,
se distinguen tres géneros retóricos, según el objeto
y el tipo de persuasión de que se trate en cada caso: judicial,
deliberativo y epidíctico. Los géneros judicial y deliberativo
eran eminentemente prácticos, y en ellos se perseguía un
tipo de persuasión directa y acorde con el sentido que el término
tiene en el lenguaje corriente. Se trataba de lograr la adhesión
del auditorio a las tesis del orador, tesis que versaban sobre temas pasados
en el caso del género judicial, y sobre temas futuros en el deliberativo. En el género
epidíctico, por el contrario, la persuasión tenía
otro significado:
Hemos afirmado
que el objetivo principal del bertsolari es inducir emociones
en su auditorio. Tal vez no sea la formulación más afortunada,
pero basta recordar las palabras de Jon Sarasua para comprobar que inducir
emociones e influir en los valores y creencias de la
audiencia son dos caras de la misma moneda:
Por si quedara
alguna duda sobre la pertinencia de la asimilación del bertsolarismo
improvisado al género epidíctico de la retórica,
he aquí la descripción del mismo que ofrece Chaïm Perelmann,
el principal impulsor de la rehabilitación de la retórica
a mediados del siglo XX:
Parece innegable
que el bertsolarismo improvisado, por su naturaleza y objeto, encaja mejor
en esta descripción que en cualquier otro género de la literatura,
sea ésta oral o escrita. Queda por
ver si el género epidíctico de la retórica no resultará
ser una cama de Procasto demasiado corta para el bertsolarismo improvisado.
Es decir, si asimilar el bertsolarismo a la retórica no nos impedirá
dar cuenta de la excelencia literaria que, en determinados casos, puede
alcanzar el bertsolari. Sin embargo, analizar el bertsolarismo como género
retórico no supone desterrar por principio el carácter literario
del mismo, por mucho que este carácter literario no constituya
un fin en sí. Como bien indica Perelmann:
Afirmamos,
pues, que es la retórica, y más concretamente en su género
epidíctico, el marco natural para entender cabalmente el fenómeno
del bertsolarismo improvisado. Ahora bien, la asimilación del bertsolarismo
a ese género retórico no debe hacerse mecánicamente,
sino que es preciso adecuar la doctrina retórica a las características
diferenciales del bertsolarismo improvisado, que, a diferencia de otras
manifestaciones retórico epidícticas es un género
cantado e improvisado. Podemos, pues, afinar la definición de bertsolarismo improvisado que ofrecíamos al principio de este epígrafe, afirmando que el bertsolarismo es un género retórico de carácter epidíctico, oral, cantado e improvisado. |