AUTORES

 

INTRODUCCIÓN

1. Antecedentes históricos. Mito y realidad del bertsolarismo improvisado

2. Transformación del bertsolarismo en el siglo XX: hegemonía del bertso improvisado

3. Objetivos de este libro

 

I. REALIDAD SOCIOCULTURAL DEL BERTSOLARISMO ACTUAL

 

II. EQUILIBRIOS Y RETOS DEL BERTSOLARISMO. CLAVES DE UNA VIVENCIA CREATIVA DE LA TRADICIÓN

 

III. EL PROCESO DE CREACIÓN DEL BERTSO IMPROVISADO

 

IV. PROPUESTA DE MARCO TEÓRICO

 

V. GLOSARIO

2 Transformación del bertsolarismo en el siglo XX: hegemonía del bertso improvisado

Sea como fuere, la realidad es que, a lo largo del siglo XX, el bertsolarismo sufre un cambio progresivo y radical. Aunque el nombre se mantiene, el bertsolarismo de principios del siglo XX poco tiene que ver con el de finales de siglo. Lejos de ser un cambio superficial, afecta a la práctica totalidad de los parámetros del bertsolarismo.

Entre otras cosas, la modalidad escrita del bertsolarismo, que era la más significativa a principios de siglo, cede su primacía a la modalidad improvisada. Bertsolari es, al menos a finales del siglo XX, quien improvisa sus bertsos ante el público.
Cuando a principios de siglo sale a la luz la famosa compilación de Gorosabel Noticia de las Cosas Memorables de Guipúzcoa, el último tomo es aprovechado por Carmelo de Echegaray, a la sazón Cronista Oficial de las provincias vascongadas, para lanzar un anatema —así lo califica Antonio Zavala— contra en bertsolarismo:

Murmuraciones de aldea, rivalidades ridículas de campanario lograban los honores del canto y de la popularidad. La mayor parte de las veces se olvidaba el nombre de los autores de tales engendros, y más vale para su buena memoria que se olvidase, pues de este modo no se perpetúa la fama de su incapacidad artística.

Carácter prosaico de los temas, inmoralidad en los tratamientos, crudeza descriptiva, lenguaje plagado de castellanismos... el bersolarismo era el compendio de todas las virtudes pedestres. Era mejor que se perdiera para siempre. Echegaray no era el único que pensaba así, en realidad sus palabras no son mas que el reflejo de un estado de opinión. Venía de lejos el poco aprecio a la producción poética popular. El mismo Francisque Michel, el primer gran etnógrafo que nos estudió, había escrito esta sentencia en 1857:

Os preguntaréis quizá si los vascos no poseen poesías populares como la mayor parte de las naciones, aunque sean escasas y de poco interés. Ciertamente no están desprovistos de canciones, de baladas y de coplas; pero estas piezas no representan ningún carácter que merezca el nombre de poesía(9).

El erudito francés nos calificaba como pueblo cantor, no como poeta. Lo que salvaba de nuestra producción era este sencillo bertso del tipo kopla zahar:

Itsasoak urak handi
ez du hondorik ageri;
pasako nintzake ni handik
maitea ikusteagatik.

Grandes son las aguas del mar
no se adivina el fondo;
por ellas pasaría
por ver a mi amada.

A la vieja opinión se le añadía ahora el purismo moral, y en mucho mayor grado el purismo lingüístico. Hoy parece una actitud increíblemente contradictoria la de aquellos intelectuales que criticaban en castellano el mal euskara de sus paisanos, sin ser capaces de mostrar un correcto modelo a imitar. Y las producciones del euskara sabiniano, plagadas de neologismos disparatados, no llegaban al pueblo, no las entendía. Era lógico, pues, que la distancia entre el pueblo llano y su clase intelectual, se hiciese insalvable. Pero no todos opinaban igual. En Gipuzkoa se alzaron voces en favor del denostado bertsolari.

En 1919 el padre Donostia, persona culta, instruida, y pensamos que poco partidaria de ligerezas morales, había expresado así su admiración por nuestro arte:

Las sesiones de bertsolaris son un recuerdo imborrable para quien una vez las ha presenciado. ¡Qué gracia en las respuestas, qué ingenio en “restar” y devolver la pelota a su contrincante! No hay partido que pueda comparársele. Es inagotable el repertorio del malicioso que quiere burlarse, por ejemplo, del caballo del vecino, flaco que casi llega a transparente...; de las Hijas de María que no son perfectos modelos en su comportamiento...; del sacerdote que no es irreprochable en su vida... Con palabras, alusiones más o menos veladas, más o menos transparentes, el bertsolari, el poeta popular llega a decir, a insinuar todo lo que pretende.(10)

Un joven sacerdote de Oiartzun, Manuel Lekuona, llevaba años publicando trabajos parciales en Eusko Folklore cuando se presentó en el V Congreso de Estudios Vascos celebrado en Bergara en 1930. Habló de poesía popular, puso ejemplos, sistematizó la mecánica del bersolarismo, clasificó sus géneros... En una palabra, dio una clase magistral dejando sentadas las bases del estudio científico del bersolarismo. Estos son algunos de los elementos que señaló en la poesía tradicional, en las kopla zaharrak, las famosas coplas de postulación:

• Perfección de forma.
• Rapidez de movimiento de las imágenes.
• Elisiones y construcciones pregnantes.
• Obviedad de elementos de enlace.
• Orden lógico y cronológico especial.
• Cohesión supra-lógica de las imágenes poéticas.
• Artificio rítmico.

Pensamos que tras escucharle, al igual que nosotros tras leer su obra hoy, los intelectuales de la época pudieron captar más serenamente toda la belleza que encerraban aquellas trivialidades:

Hau haizearen epela!
Airean dabil orbela...
Etxe hontako jende leialak,
gabon Jainkoak diela.
(11)

Qué viento tan tibio!
vuela la ojarasca en el aire…
que Dios de buena noche
a esta noble gente.

Txirrita sentado con el bastón el día de su homenaje
Txirrita sentado con el bastón el día de su homenaje (1936) Fuente: XDZ

Había muchas piezas de este estilo que hubieran gustado a Francisque Michel, bastantes más de las que nadie sospechaba... Además de participar de la mayoría de las características de las canciones de ronda, Lekuona señalaba algunas cualidades específicas de la estrofa del bertsolari:

• Mensaje principal al final de la estrofa (“El veneno en la cola”).
• Fuerte sentido del ritmo (el bertsolari es prácticamente incapaz de improvisar sin el auxilio de la música).
• Métricas de cuatro, cinco y hasta nueve consonancias.

Muchos años más tarde, asumiendo quizá un deber de autocrítica en nombre de un cierto intelectual vasco del pasado, Jorge de Oteiza llegaría a afirmar que el vasco que no siente en su interior algo de bersolari es un pobre vasco. Se trata en cierto modo de una boutade, pero ello no le impide escribir bellas palabras cuando elucubra sobre “el estilo mental vasco” a partir del estudio de Lekuona:

Es este estilo mental (que en el bertsolari podemos sorprender en toda su compleja naturalidad), es este estilo como de descongelación de la intraconciencia, que como en un viaje de vuelta (de sedimentación hacia fuera) en que reaparece, irracionalmente, la conciencia a la vida, a la palabra, a la expresión. Tiene su propia técnica. La técnica del auténtico bertsolari es desandar con claridad (poco a poco y de aquí y de allá) ese camino en el que se fueron oscureciendo los sucesos pasados con su realidad y sus ideas, y que la oscuridad (la del tiempo, la del olvido) fue guardando. La técnica del bertsolari es que está delante de todos y desaparece en su realidad interior. De la que salen sus palabras (que irán saliendo). Suelo decir que como dejándose llevar sumergido en un río (el río de su visión interior).(12)

Desgraciadamente, la aportación de Manuel Lekuona no ha tenido continuidad, y sus análisis siguen siendo hoy en día referencia. Parece razonable pensar que su teorización sobre las coplas es acertada, pues aún hoy se le menciona. Otra cosa es, sin embargo, el bertsolarismo improvisado.

A estas alturas del siglo XX, casi entrados en el XXI, es imposible ignorar las aportaciones de las nuevas retóricas, la pragmática, la antropología, los oralistas, y, sobre todo, los propios protagonistas del arte que pretendemos analizar. Todas ellas conducen a la consideración del bertsolarismo improvisado como un género diferenciado que precisa un enfoque distinto y específico para su análisis.

Es difícil determinar cuál es el punto de inflexión en el que se cruzan, una hacia abajo y la otra hacia arriba, la gráfica del bertso escrito y la del improvisado, pero pueden apuntarse algunas causas:

• La defensa de la poesía oral hecha por Manuel Lekuona en Bergara, en 1930, que produjo un cambio en la evaluación, por parte de la intelectualidad euskaldun, del fenómeno del bertsolarismo improvisado. A consecuencia de todo ello, en 1935 se celebra lo que podemos considerar como el primer campeonato de bertsolaris, certamen que se reedita un año más tarde, en 1936. La organización de ambos certámenes corre a cargo de Euskaltzaleak, organización afín al nacionalismo vasco.
• Tras el paréntesis de la guerra y los años más duros del franquismo, la Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia, vuelve a organizar, en 1960, el tercer campeonato, con gran éxito. Seguirían otros tres campeonatos, 1962, 1965 y 1967.
• La implantación masiva de la radio como medio de comunicación, y la atención que algunas emisoras le dedican, desde el principio, a la que es prácticamente la única manifestación tolerada en euskara.
• Tras la muerte del dictador Franco (1975), la Academia vuelve a organizar, en 1980, un nuevo campeonato de bertsolaris, con intención de reeditarlo cada dos años. El siguiente se celebra, en efecto, en 1982.
• El campeonato correspondiente a 1985 produjo una acalorada discusión entre los organizadores y el colectivo de bertsolaris (al menos los más activos entre ellos), que desembocaron en la creación de la Asociación de Bertsolaris de Euskal Herria(13). Es esta asociación quien se encarga desde entonces de organizar, cada cuatro años, el campeonato: el correspondiente a 1985 se celebró finalmente en 1986, y tras él se han celebrado ya otros tres, en 1989, 1993 y 1997. Cada provincia celebra además sus correspondientes campeonatos, y no faltan campeonatos escolares ni campeonatos para bertsolaris jóvenes. El bertsolarismo, autoorganizado en la Asociación de Bertsozale Elkartea, resulta ser un modelo referencial para otros ámbitos de la cultura vasca.
• Los bertsos improvisados en los campeonatos se recogen por escrito y en formatos audiovisuales. La transcripción de los bertsos de los campeonatos de 1935 y 1936 es aún precaria, pero, a partir de 1960, cada certamen (al menos la final) cuenta con su correspondiente edición. Disponemos, por tanto, por primera vez en la historia del bertsolarismo, de un corpus de bertsos improvisados.
• En 1989, la Asociación de Aficionados al Bertsolarismo publica un libro con una antología de los bertsos improvisados en las distintas actuaciones durante 1988, con el título de Bapatean 88. Ese libro es el primero de una serie que no se ha interrumpido hasta el presente. Son, pues, trece libros, con lo más destacado de la actividad bertsolarística improvisada, que añadir a los campeonatos. A través de, Xenpelar Dokumentazio Zentroa, Centro de Documentación Xenpelar, la Asociación realiza una labor permanente de archivo y catalogación de todo ese corpus, que pone a disposición de cualquier investigador interesado. La página web de la Asociación supondrá, sin duda, una accesibilidad aún mayor de los documentos archivados.
• En 1988 comienza su andadura el programa Hitzetik Hortzera, en la primera cadena del canal autonómico ETB. El programa, que consiste básicamente en una antología de las actuaciones de los bertsolaris en las distintas plazas, coincide con e incide en el llamado “boom” del bertsolarismo, cuyo punto álgido se puede fechar hacia 1991. La audiencia del bertsolarismo alcanza cotas desconocidas e impensables hasta entonces.
• Se multiplican, especialmente a partir de la década de los noventa, los festivales de todo tipo. Los temas se hacen más diversos y concretos. Para poder salir airoso del trance, el bertsolari debe estar al tanto de todo lo que ocurre en el mundo. Las referencias a personajes de ficción, el cine, la literatura, todo es susceptible de ser propuesto como tema para la improvisación, ya sea en controversia o en solitario. No sólo el contenido: también la dinámica impuesta varía y se diversifica, adquiriendo cotas de sofisticación y dificultad cada vez más altas. Pondremos sólo un ejemplo entre los muchos que podrían aducirse: se pide a un mismo bertsolari que improvise dos personajes, uno en cada micrófono, con lo que se le aboca a imaginar lo que cada uno de ellos diría sobre el tema propuesto y a imitar el registro, la forma en la que lo diría. Estamos, sin duda, ante una tarea que dista mucho de coincidir con las características que los expertos vienen señalando como universales en la poesía oral.
• El bertsolari de fines del siglo es joven, mayoritariamente universitario, y frecuenta también la creación literaria escrita en todas sus modalidades. A fines de siglo, la incorporación de la mujer bertsolari en pie de igualdad es un hecho incontestable.
• Por primera vez en la historia, son los mismos bertsolaris los que aportan las reflexiones más novedosas e interesantes sobre el arte que ejercen. Estas reflexiones, si bien son en un principio meramente intuitivas, establecen la conveniencia de considerar el bertsolarismo improvisado como un género propio y distinto.